Close Menu
    Facebook X (Twitter) Instagram
    Más leído
    • Documentos estarían vinculando chino detenidopor  lavado y narcotráfico como financista de campaña de Chaves
    • Hasta una hora para llegar a Ciudad Quesada: caos vial se agrava en San Juan, Calle Lapas y El Campo
    • Productores analizan impacto del CPTPP en Monterrey de San Carlos
    • CONAPE abre oficina en Ciudad Quesada para estudiantes
    • Arenal Fortuna presenta más de 150 experiencias turísticas
    • Acuerdo entre MEP y familias permite levantar protesta en Escuela Líder de Bijagua de Upala
    • Costa Rica lanza estrategia nacional de bioinsumos para transformar la agricultura
    • San Carlos será sede de jornada nacional sobre inteligencia artificial dirigida a las pymes
    Facebook X (Twitter) Instagram
    La RegiónLa Región
    Contacto
    lunes, octubre 5
    • Guatuso
    • Los Chiles
    • Río Cuarto
    • San Carlos
    • Sarapiquí
    • Upala
    • Zarcero
    • Nacionales
    • San Ramón
    La RegiónLa Región
     

    Adriano Corrales le escribe dos poemas al Coronel Urtecho

    Urtecho fue un poeta, traductor, ensayista, crítico, dramaturgo, diplomático, historiador y políticos revolucionario. Participó en la revolución sandinista para derrocar a Anastasio Somoza.
    RedacciónRedacciónmarzo 22, 2024 Noticias Costa Rica
    Adriano Corrales Arias nació en Venecia de San Carlos en 1958. Realizó estudios de Artes Dramáticas en San Petersburgo, Rusia, y obtuvo un Doctorado Interdisciplinario en Letras y Artes de la América Central por la Universidad Nacional de Costa Rica. nativo de San Carlos.
    Compartir
    Facebook Twitter LinkedIn Pinterest Email

    El poeta y escritor sancarleño Adriano Corrales, inspiró su pluma para dedicarle dos poemas al también poeta y escritor José Coronel Urtecho.

    José Coronel Urtecho nació en Granada Nicaragua el 28 de febrero de 1906, vivió 30 años en Los Chiles Costa Rica donde murió y fue sepultado en 1994 junto a su esposa en el cementerio del cantón fronterizo.

    Urtecho fue un poeta, traductor, ensayista, crítico, dramaturgo, diplomático, historiador y políticos revolucionario. Participó en la revolución sandinista para derrocar a Anastasio Somoza.

    El tigre en los ojos y Tus manos y mis manos deshacen la frontera
    (Nueva conversación con José Coronel Urtecho),
    son los títulos de los poemas que Adriano Corrales dedica a Urtecho, que son un paseo literario por la vida y los sentimientos  de Adriano y Urtecho que les invitamos a disfrutar.

    El tigre está en los ojos

    A Don José Coronel Urtecho

    De Profesión u oficio, 2002

    1

    No te conocí Don General
    (no sé si decirte Don José el Poeta o Don Poeta el soldado)
    es decir no hubo tiempo o el tiempo no me fue propicio
    para la visión más feroz de tu mirada

    Pero la visión acaba con el sueño
    mientras destilás las cifras de mi triste ciudad
    que confundiste con el cantón siendo ésta su cabecera
    la chinfonía tropical de tus asombros
    el enorme amor por la María
    expandiéndose como tu nombre en la memoria

    2

    La ciudad es más que triste Don Coronel
    ahora que sabemos allá en Los Chiles
    el olivar de los pájaros ya no existe

    Y sin embargo la gente va
    viene
    como si no te hubieras muerto

    No cambia nada o todo cambia
    a pesar de tus poemas y la imagen profunda
    en el Medio Queso de tu luna de palo
    con su lluvia de cometas

    Porque los periódicos los televisores
    las radios
    las parabólicas
    continúan ladrando por colores duros
    fechas negras elecciones de fantoches
    y fronteras que se incendian

    Pero nadie anuncia tu voz desde La Merced
    tu ternura desde las callejuelas de Granada
    tus pasos cósmicos por el planeta de las palabras

    Nadie rememora el largo camino hacia vos mismo
    hacia nosotros
    escapándose siempre reencontrándose
    en la noche clara de peligros
    o regresando a ese presagio ciego de las iluminaciones
    No recuerdan a la María escopeta en mano
    o subida en su tractor Caterpillar D 4
    vistiéndose de verde en los abriles
    o en un marzo como éste en que nos venís a fregar
    con tu penosa y prosaica muerte

    3

    El día se muere con las mariposas rojas
    que caen en cascada tras el Arenal

    Todo nace y muere y nace
    en el estallido escarlata del horizonte
    mientras corren los ríos desde el lago hacia el Gran Lago
    porque todos los ríos van a dar a la mar

    Y todos los colores se mezclan
    y los sonidos
    la selva
    el campo
    la bajura
    la ciudad
    el tiempo son una inmensa melodía

    Es la frontera de los árboles y el agua
    cuando el último tigre salta y se evapora

    Es el rugido de la vida

    4

    Acá se quedan esos ángeles
    –todo ángel es terrible–
    esas mujeres bellas seductoras y cadavéricas
    estas puertas que golpean se abren y se cierran
    y todos los poetas que han sido
    danzando con trapos en la avenida

    Nada es el misterio y el misterio es tu tiempo
    lo que no hiciste o no terminaste de hacer
    esos pecados ligeros capitales
    la niebla del San Juan las niñas bajo la nieve

    ¡El Capitán ya está muerto!
    su funeral es un canto
    Canto de guerra de todas las cosas

    Canto y no me celebro corno en Solentiname
    en la guerrilla florida
    pastando sobre Merton en su monasterio
    o las flores oblicuas de la tarde acribillada
    por las serpientes de Managua

    5.

    El tiempo nos devora Coronel
    nos tienta y nos devora

    6.

    La noche nuevamente es un presagio
    una cruz de sangre un sobrevuelo de guitarras

    Yo cabalgo con todos los cadáveres
    por este desierto no inmune al aguacero

    Sólo mi mujer con su cabellera de fuego
    su blancura de riesgo sobre el lecho
    mis temores sobre la tumba

    Sólo Ella como María exorcizando nuestras travesías
    estos pactos secretos brisa de marzo
    en la corriente negra del tranvía

    Solamente los madroños los sauces llorones
    el pochote florecido la corteza amarilla
    para resguardamos de la guadaña
    de la fruta apetecida

    Sólo tu voz
    tu mirada complacida

    7

    Es la alborada de cuchillos
    en la línea humedecida de la bajura

    son los patos amarillentos
    en la placidez del Caño Negro
    los sahínos las dantas los armadillos
    por la verdura dudosa del tiempo

    Te llegan de Managua recortes de periódico
    a la frontera de Cosía Rica, hasta el remoto sitio
    donde estás retirado, en la margen de un río
    y una selva sin nombre, que ni figuran en el mapa

    ningún recuerdo basta
    para tapar el hueco
    de su ausencia

    Y los potros azules retozando en tus playones
    el ganado llenando de manchas la mañana
    el campisto arreando centauros en el viento
    como una cantata lejana triste como un invierno

    Pero la muerte no interrumpe nada

    8.

    Somos habitantes de la Gran Llanura
    estamos lejos ahora
    solo por circunstancias temporales

    Esta casa podría ser tu casa en La Hacienda Las Brisas
    o mi casa nuestra casa

    Entre llanos y selvas y ríos
    en un lugar perdido
    adonde solo llega dos o tres
    veces por semana el avión que te lleva esta carta

    Somos habitantes y no sé sí lo que escribo
    es una carta o reinvento tus poemas
    los transcribo en la piel de una ceiba
    o simplemente en el lodo del tiempo

    No sé si te escribo o si platicarnos sobre ese frágil limite
    esa frontera que nos separa y nos acerca
    mientras la noche se ilumina con fogonazos de la Contra
    o de los compas o son relámpagos
    o si todo es un solo instante flash para una fotografía

    No sé si estamos chorreando barro cuando
    salimos de este suampo con los mosquitos ardientes
    y la guardia tras nosotros o todo es un espejismo
    un vidrio roto en la memoria
    como la lancha que pasa rauda por el San Juan
    y nos recuerda a tu mujer pelirroja y alta corno el atardecer

    Todo cabe pues ahora en este deletrear las líneas de tus manos por la selva
    colmada de homicidios sin que los poetas se enteren
    los artistas
    los artesanos
    los músicos
    los obreros
    los maestros
    los sabaneros
    las putas
    los traficantes
    los mendigos
    los policías
    los enamorados
    los suicidas
    los guerrilleros
    los parques
    la lluvia
    la perenne lluvia de este aguacero
    porque vos sabés que mi llanto fue de lágrimas
              y no de perlas

    9

    Tal vez ya sabías que sólo en la oscuridad están los dioses
    y que la claridad puede ser obscura
    que las diferencias existen solo en uno mismo
    esa lucha por descubrimos más adentro más lejos

    O tal vez no lo sabías
    –¡cuánto me ha costado hacer esa «O»!–
    pero presentiste el rayo que no cesa
    la tormenta sobre Barra del Colorado
    el huracán contra la Costa Atlántica
    el agua que corre purificando los crucifijos
    las vírgenes del maíz las voces que nos interrogan

    O tal vez todo estaba -¡Otra vez la O!–
    en la imagen repetida / bastón / boina / río / sonrisa
    figura de roble frente al sol claro símbolo de la noche
    mecedora oscilante en el terror del vacío

    10

    La sombra de mi padre en la corriente del río
    en Boca de San Carlos transcurre y se detiene y transcurre
    como las palabras en un sueño

    Así también tu geografía de niño / hombre
    maestro / chaman-nagual / inevitable paisano

    Así tus extravíos por otras líneas de otras manos
    porque escribir era vivir o al revés
    o lo mismo
    porque moriste en silencio sin darnos cuenta
    autoexiliado
    sin panegíricos ni corbatas de polietileno
    páginas de suplencia o pantallas de arena

    Todo como el río y la luz del agua
    el volcánico golpe en la desembocadura

    Como el río porque todo tiene fin
    pero no tienen fin
    las cosas del corazón

    11

    Y si tú me preguntas como es que siento tu partida:
    tal como caen las flores al terminar la primavera,
              confusamente, en agitado remolino

    12

    Así es como te palpo
    te escribo
    te platico
    me platico
    me escribo
    me palpo
    me escarbo
    así Don Coronel Don Poeta Señor de la Poesía
    venado frente al cazador
    pájaro en la oscuridad haciéndole hoyos a la nada
    a mí Nicaragua a tu Costa Rica
    a este silencio de campanas a estos tugurios del alma

    Así me duelo me sufro me lloro

    Así me naufrago me libero me esclavo
    y te dedico estos golpes o susurros
    casi tentado a brindar por lo que vivimos
    y no vivimos o lo que pudimos vivir
    -¡siempre la bendita «O»!-
    o debimos vivir o beber
    como tu rostro o tu abrazo
    tu respirar de animal cósmico
    tu arado de tiempo tu estatura de cielo
    jinete de la aurora campisto de lo que viene
    y entonces exijo que la tentación no sea una palabra
    sino un brindis un embriagarme con vos
    después de esta larga y dolorosa plática con la sangre

    Tus manos y mis manos deshacen la frontera
    (Nueva conversación con José Coronel Urtecho)

    De Kabanga, 2008

    Otra vez la primera pareja en el nuevo Paraíso del primer hombre y la primera mujer. Así lo insinuás selva adentro mientras cae vegetal el vestido de Pollita Lorimer en la lente del agua. Y nos zambullimos. Así tus manos se dibujan en las mías pero con otro lazo. Ahora es el encuentro de labio a labio prometido por una vendedora de cachivaches en Granada. O una estudiante de secundaria en Ciudad Quesada. Así el paraíso es un ojo de agua, línea delgada que angosta y ensancha nuevamente el río. ¿Es la línea de tus manos y de mis manos? Es la frontera donde se asoman rostros como la multitud, rostros invisibles como el nagual, para saltar y cruzar al otro lado donde espera ninguna Tierra Prometida. Un pajarito canta entre las hojas de una rama y su canto un silbido, tal vez una llamada, me saca de la historia.

    Vuelvo a la otra orilla y comienzo como siempre. La Oda a Rubén es el gran queso de luna, llena siempre, centelleante por el río. Comienzo como finalizan las líneas de tus manos en las mías. Como cascabaleo de palabras en el agua. Líneas delgadas que de todas maneras nos dividen. Se corren o descorren. Se difuminan entre caseríos y pulperías, gasolinas y canoas, playones y bocanas. Líneas colindantemente ambiguas en la espina colonial. Líneas tramadas para la Ruta del Tránsito en un estrecho ciertamente dudoso para la furia dolarizada de un canal. Líneas parpadeantes. Líneas de fuego. Los robles están cuajados de crespas flores nacaradas. Hay un enorme silencio. Todo el ruido del lago lo repite el silencio. ¿Podemos estrecharnos las manos? No has venido y te esperaba. Y la paloma penadora que da un quejido leve, profundo y espaciado que no se sabe de dónde viene, cambia de sitio… Abren las alas las garzas y los pavones. No las detienen las aduanas. Has dicho mucho, y sin embargo, nada.

    Alzan el vuelo como en cinemascope. Y un leopardo salta la cañada. No es el tigre de Blake o de Borges, sino un rayo en la niña de los ojos. ¡Nos queda su hálito multitudinario en la imagen! Hálito del flash al atardecer. La paloma Cantora nos mira ahora. No hace falta bajarla del árbol. Frente a frente la penadora. Es el tiempo de los nidos y de los huevos de colores. He regresado del silencio, lo ves. La música de las aves no se interrumpe. Pero hay un mutismo exagerado que se desliza bajo la sombra del viento y el viento se ve en el agua. ¿Si nos encontráramos se enturbiarían las palabras? ¿Y qué diría la paloma?  Paloma tora. Paloma posolera. Paloma azul. Paloma patacona. ¿Entre el tumulto desbocado nos escucharía el silencio, el resplandor, el movimiento, el lago abierto…?

    Porque más allá del silencio está la caravana en llamas de los que ya no regresan. No es la ruta de la seda el camino más corto para encontrar el barro rojo entre la palma de estas manos. Hay sangre y agua. Lluvia de lágrimas y no de perlas. Marcas profundas en la piedra. Encuentro una piedra como una perla, ¿decís? Sí, el hallazgo ha sido nuestra fortuna. Pero también la horma de los zapatos. Todo lo que se apunta con la lengua del lápiz da hacia nuestros sueños. Pero también va a nuestros pijamas como tu Darío General. O a nuestras pesadillas como las de Sandino, Carlos Fonseca Amador, Juanito Mora o Calufa. Somos de abismos entre sueños. Por eso los cadáveres por el río. Cadáveres y no palabras o trinos. Cadáveres. Tal vez por ello cambian los cauces y las revoluciones, aunque uno se adhiera de último. Porque primero fue Somoza. Callan los poetas y alzan su voz los militares. Danzan las pandillas de chacales y al hermano le remueven las entrañas. Así el paso por estas manos, tus manos que no son las mías, sino las de todos. Las nuestras, densas y ajenas como niebla de ríos y lagos, como la espesa línea volcánica del reencuentro en muros que caen con el polvo de las fronteras. ¿No vendrás? Llévame de las pestañas a las montañas… Monte. Montón. Unidad global. Enciclopedia Universal.

    Así este sitio de tumbas y fantasmas, de trasiegos y calmas: idas y venidas, vueltas y revueltas. Así este tiempo de encrucijadas donde la noche ha sido apuñaleada. La poesía es un perro desdentado en una cantina deshabitada. Pero pasaremos más allá del azogue de los veranos y volveremos con la luz en estas manos entrelazadas pues la muerte no interrumpe nada. Y nada concluye concluyentemente porque la historia no nos pertenece. Y si no venís no importa, tu silueta se queda en un parque de mi antigua Granada, en el patio de los limoneros de tu Ciudad Quesada. Trémula. Sofocada por el stablishment. Subastada por los cardenales.

    La muerte no interrumpe nada. Es cierto. Nadie se ha ido. Nadie llega. Todos pasan. Todos quedan.

    Todas las citas en cursiva pertenecen al maestro José Coronel Urtecho.

    Redacción

       
      Más reciente

      Documentos estarían vinculando chino detenidopor  lavado y narcotráfico como financista de campaña de Chaves

      octubre 3, 2026

      Hasta una hora para llegar a Ciudad Quesada: caos vial se agrava en San Juan, Calle Lapas y El Campo

      septiembre 30, 2026

      Productores analizan impacto del CPTPP en Monterrey de San Carlos

      septiembre 24, 2026

      CONAPE abre oficina en Ciudad Quesada para estudiantes

      septiembre 24, 2026

      Type above and press Enter to search. Press Esc to cancel.