Los accidentes de tránsito no quieren dar tregua en las carreteras nacionales y son hoy otro de los grandes problemas de salud pública que afectan a Costa Rica. Las secuelas tienen implicaciones personales, familiares, sociales y económicas.
Datos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), revelan un preocupante incremento en la cantidad de personas atendidas en los servicios de Emergencias, víctimas de percances viales.
En 2022, por ejemplo, se registraron 25.700 atenciones por esta causa, mientras que para el 2023 la cifra se elevó a 34.707, y de enero a setiembre de este año se contabilizaron 23.654 atenciones.
Hay un incremento anual de hasta el 15% relacionado con las atenciones por este motivo.
El doctor Donald Corella, jefe del servicio de Emergencias del Hospital Calderón Guardia, señala que los accidentes de tránsito son un problema de salud pública no sólo por la cantidad de casos, sino por la morbilidad, el tiempo y recursos que se requieren para la atención y rehabilitación de esos lesionados.
Las personas con edades entre los 20 y los 44 años son quienes más ingresan a los servicios de Emergencias por esta causa, que en muchos casos está asociada de manera directa con la imprudencia por causar como exceso de velocidad.
“Hay personas muy jóvenes que quedan con dependencia de por vida, impidiendo regresar al mercado laboral. Incluso, algunos casos derivan una pensión por invalidez del régimen de la CCSS”, señaló el especialista.
De acuerdo con el médico Corella, este dato preocupa porque debe tomarse en cuenta que esas personas dejarán de ser el sustento de muchas familias en todo el país.
Secuelas para toda la vida
Para el jefe del servicio de Emergencias del Hospital Calderón Guardia, la gravedad de los pacientes que se manejan es cada vez mayor.
“Hay casos de pacientes con fracturas múltiples, quienes requieren hasta más de cinco intervenciones quirúrgicas y, únicamente, desde el punto de vista de ortopedia”, explicó el galeno.
Agregó que las principales lesiones son las del cerebro, que dejan secuelas de por vida. También, hay amputaciones, pérdida de la función de algún miembro y lesión de órganos permanentes, por mencionar algunas.
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Finalmente, el doctor Corella lamenta que la mayoría de esas personas estuvieran bajo el efecto del alcohol, alguna droga o se encontraban en situaciones totalmente prevenibles.



