Tras el “sueño tico”, en busca de una mejor vida

El viaje en el Nazareno continúa  bajo el bullicio de la gente, el cansancio y la incomodidad del transporte,  mientras se pasa por poblados como Juigalpa, Acoyapa, Las Ánimas, San Miguelito y Los Chiles, entre otros.

Las sabanas verdes  donde pastan el ganado quedan en la retina de los ojos de los pasajeros, como quedan los recuerdos de los seres queridos de don Miguel  que mañana, o hoy, intentará cruzar la frontera tica, en busca un mejor porvenir.

Vienen atraídos por los rumores de buenos salarios en la actividad agrícola y construcción, aunque el trabajo en suelo tico  sea duro y algunas veces mal remunerado o sin derechos laborales, como se dan casos. Vienen no por la bellezas de nuestro país,   porque en su país sobran, sino por trabajo.

Estamos cerca de San Carlos, el cansancio se refleja más en las caras  de los pasajeros del Nazareno, pero al mismo tiempo hay expectación por lo que les espera y porque la frontera está cerca.

El trayecto se acorta y luego pronto se divisan las primeras  viviendas, comercios, vallas publicitarias de telefónicas y otros comercios que dicen “Bienvenidos a San Carlos”. Estamos ya en San Carlos, Departamento de Río San Juan, donde inicia el Lago Cocibolca y el Río San Juan

Esta es un ciudad pintoresca, como muchas de Nicaragua, con un muelle colorido y un grupito de lanchas pequeñas, la mayoría de pesca.

Se llega  a una terminal de buses sin ningún  tipo de infraestructura, aquí también saltan los vendedores ambulantes y  los cambiadores de dinero que buscan hacer su agosto. Hay poco tiempo para  esperar, ya que cobradores y conductores se acercan al Nazareno para anunciar la salida a otro destino.

!San Pancho, Tablillas,…, nos vamos!, grita un conductor.. Otro dice.!Rama, Rama…ya salimos…!,  !Juigalpa..San Miguelito..Los Chiles..nos vamos…! los gritos y el bullicio de la pasajeros junto con los vendedores del lugar se torna como un mercado persa.

Don Miguel y otros indocumentados más se abren paso en busca de un transporte  con dirección a San Pancho, cerca de Tablillas, la hora de intentar cruzar la frontera se acerca, está a media hora de ahí.

Una buseta destartalada con capacidad para 16 personas, esperan a los pasajeros para llevarlos a Tablillas, pero los indocumentados deben bajarse  antes para tratar de cruzar la frontera por los naranjales, para no ser vistos por la policía de la frontera tica.

Don Miguel y otros pasajeros que venían en el Nazareno abordan una de estas busetas repletas a más no poder de maletas y pasajeros, es hora de partir.

Los rostros de los viajeros que venían en el Nazareno muestran su agotamiento, sueño y hambre, pero hay que seguir, el sueño de cruzar la frontera y poder conseguir trabajo está cerca.

La buseta toma rumbo al sur, pronto se deja la ciudad de San Carlos y se  incursiona de nuevo por sabanas y potreros con animales y escasas viviendas. Hay expectación en los pasajeros porque la frontera está cerca, don Miguel mira por la ventanilla el paisaje y pronto aparece a la vista  el enorme puente de Santa Fe, de 260 metros de largo y que atraviesa el Río San Juan, en la comunidad de San Pancho. Esta la obra emblemática del gobierno nicaragüense construida por ingenieros y trabajadores japoneses e inaugurada en mayo del año 2015.

Dicha obra fue la que permitió la comunicación terrestre entre Costa Rica y Nicaragua por el sector de Tablillas de Los Chiles, donde está el puesto aduanero.

La miradas se llenan de expectación al divisar esta majestuosa obra. Estamos a punto de llegar a una parada aledaña a los puestos  fronterizos, tico y nica, donde se quedarán los indocumentados para tratar de cruzar la frontera.

Don Miguel está ansioso, sabe que está a punto de cumplir su sueño,  atravesar la frontera tica. La buseta hace la parada aquí, donde diez de los 16  pasajeros que venían se bajan con sus maletas. A un lado de la carretera se divisan las plantaciones de naranja por donde incursionan los indocumentados  con ayuda de “coyotes”, que los guiarán por trillos y caminos para cruzar la frontera.

A lo largo se puede ver el caminar pausado de los migrantes, como don Miguel. Su silueta se pierde en los naranjales, rumbo a  cumpliar su sueño. Hasta aquí llega el largo trayecto por suelo nica e inicia otra aventura, tal vez más difícil, cruzar la frontera por charrales, emprender el viaje en pos de su sueño tico sorteando los puestos de inspección.

Los que logran cruzar la frontera intentarán buscar trabajo por medio de familiares y amigos en Costa Rica. Algunos deberán sufrir explotación laboral, salarios bajos y largas jornada de trabajo, sobre todo, en actividades como la agricultura o la construcción.

La suerte de don Miguel y de muchos hermanos nicaragüenses empieza aquí,  a pocos metros de la frontera tica, donde otro mundo empieza, luego de este extenuante viaje en el Nazareno.

Este reportaje está divido en 3 partes, sigue leyendo en el siguiente link:

Parte 1: Tras el “sueño tico”, desde Managua.

Parte 2: Tras el “sueño tico”, bus repleto de gente.