Tras el “sueño tico” desde Managua

Migrantes nicaragüenses indocumentados dejan seres queridos en su tierra para buscar un mejor porvenir en Costa Rica. Para lograr su  sueño, emprenden viajes de varios días, primero en bus luego a pie por montañas para evadir las autoridades de migración.

Son las 5:00 a.m. en la terminal de buses del mercado del Mayoreo en Managua, Nicaragua, la gente se arremolina en los andenes  para viajar a algún destino de ese país, entre estos a San Carlos de Nicaragua a 293 kilómetros al sur de capital, muy cerca de la frontera costarricense.

A esta hora ya los vendedores ambulantes ofrecen a los pasajeros, quesillo, gaseosas, pupusas, galletas, tarjetas de recarga de teléfonos Claro y Movistar, manzanas, pan y queso.

La Terminal del Mayoreo no dista de otras terminales de Nicaragua, repletas de gente, sucias, con basura en el suelo. En el ambiente se perciben olores repugnantes.

Hombres y mujeres cargadas con niños, mochilas y sacos en mano, provenientes del norte del país,  de lugares tan distantes como Nueva Segovia, o Somoto, frontera con Honduras.

Los pasajeros  se abren paso entre los vendedores y entre el  bullicio buscan abordar algún autobús, de un transporte público entrado en años, algunos de los años setentas u  ochentas, marcas Thomas, Ford, Mercedes Benz, Pegasso, Isuzu o Dina con canasta en el techo para transportar mercadería o equipajes.

Los rostros de los que buscan un mejor porvenir en suelo tico  ya lucen cansados, algunos como don Miguel, dice que viajó en autobús parte del día anterior y la noche, ahora le toca abordar el bus que lo llevará a San Carlos y de  aquí a la frontera tica, en busca de un mejor porvenir en suelo tico.

El sueño de don Miguel como el de decenas de nicaragüenses indocumentados   es atravesar la frontera tica por charrales y montañas con ayuda de coyotes. Vienen en busca de hacer realidad su sueño de llegar a Costa Rica y conseguir trabajo en  plantaciones de piña o en la construcción para mandar dinero a sus familias.

El Nazareno, un autobús viejo Marca Thomas, con capacidad para 70 pasajeros hace la carrera de 9:15 a.m a San Carlos de Nicaragua, prevista para que llegue a las  3:20 p.m. a esa ciudad, a orillas del Lago de Nicaragua o Lago Cocibolca, de 8264 kilómetros cuadrados de extensión.

Rostros jóvenes curtidos por el sol del verano son los que abordan el colectivo.  Se abren paso en la puerta del autobús para ingresar, luego de meter sus maletas en las llamadas perreras o en la  canasta del bus.

Este reportaje está divido en 3 partes, sigue leyendo en el siguiente link:
Parte 2: Tras el “sueño tico”, bus repleto de gente..

Parte 3: Tras el “sueño tico”, en busca de un mejor vida.