“Sarapiquí era un pueblito con dos pulperías y unas cuantas casas”

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“Allá por 1970, Sarapiquí era un pueblito con dos pulperías y unas cuantas casas. Era un lugar tranquilo, todo mundo se conocía aquí, no como hoy, todo ha cambiado. Ahora nadie se conoce aquí”, expresa don Gerardo González, vecino de Puerto Viejo, nacido en este cantón hace 68 años.

Don Gerardo tiene muchos recuerdos de estas jóvenes tierras, sobre todo de la creación de Sarapiquí como cantón en 1970, ya que él fue el primer Presidente Municipal de la joven municipalidad, recién creada.

Creció al amparo del comercio. Fue pulpero, durante muchos años, hasta que la llena del Río Sarapiquí le inundó la pulpería, y según dice perdió 8 millones de colones e hizo una en otro lugar, que luego dejó.

Cuenta González, que Puerto Viejo, era un pueblo de unas cuantas familias que vivían en humildes casitas de madera . El Muelle era el lugar de mayor movimiento, porque aquí llegaban las lanchas cargadas de mercadería, ganado, madera y personas de la comunidades que existen río abajo.

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Puerto Viejo punto de partida

De aquí, de Puerto Viejo, los vecinos de los pueblos cercanos al río tomaban algún medio de transporte para viajar a San Carlos o Heredia. Los enfermos o mujeres embarazadas llegaban con la esperanza de ser trasladados en ambulancia o bus a algún centro médico.

“En aquellos años los problemas más grandes eran caminos, la mayoría eran de barro y los principales de lastre”, expresa este vecino, padre de tres hijos y hoy coordinador de tours de Servicios Turísticos Sarapiqueños (SETUSA).

Asegura que añora los tiempos donde todo el mundo se conocía en Puerto Viejo. Las pulperías eran lugares de reunión y tertulias, el Muelle era como una terminal.

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Recuerda, que para la llena o crecida del Río en 1978, el agua inundó el pueblo y todos los vecinos tuvieron que salir para otras partes del cantón, mientras bajaba el agua de sus casas que estaban inundadas hasta la mitad. Para salir mucha gente tuvo que hacerlo en bote desde sus casas  muchas familias perdieron animales, pero no hubo víctimas humanas que lamentar.

También recuerda don Gerardo que la llena del año 2005 también fue grande. El agua inundó varios metros arriba donde hoy está el muelle, pero en esta ocasión, el río no se desbordó ni inundó viviendas

Don Gerardo dice que los vecinos de Sarapiquí, sobre todo los nativos, son gente muy amistosa, servicial, algo que ha cambiado con la llegada de muchos foráneos al cantón.

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