Río Cuarto, un pueblo construido por inmigrantes de la Meseta Central

Si algo ha identificado a Río Cuarto es la tenacidad, la organización y la hospitalidad de su gente.


Su historia empezó a construirse en la década de los años 20, cuando el espíritu colonizador y la necesidad de nuevos campos para cultivar la tierra, hizo que familias de San José, Alajuela y Heredia emigraran hasta este terruño, donde empezaron a abrir brecha con el ganado de leche y el cultivo de raíces y tubérculos.


Una de esas familias era la constituida por don Rosario Jiménez y Mariana Villalobos, quienes en una carreta halada por bueyes cargaron sus pocas pertenencias y a sus cinco “chiquillos” y empezaron una travesía de casi tres días, que los condujo hasta Río Cuarto.
Ellos vivían en Santo Domingo de Heredia, donde don Rosario cultivaba arvejas en un terreno alquilado, pero las bajas temperaturas, que incluso cubrieron de escarcha al volcán Irazú, le arruinaron la plantación y lo obligó a pensar en la posibilidad de buscar un terreno propio, donde construir una casa y sembrar los frijoles para la alimentación de siete estómagos.


Este relato, lo hace con orgullo y con plena lucidez Rosario Alfredo Jiménez, quien el próximo 6 de junio cumple 89 años de edad y que cuando llegó hasta Río Cuarto, en 1932, tenía apenas 4 años.  


“Cuando papá llegó aquí, había unas diez o doce familias.  Una de ellas era la de don Amado Vega, oriundo de Tibás, quien le vendió ocho manzanas de terreno, cada una con un valor de 50 colones, monto que don “Chayo” debía pagar en un plazo de ocho años, es decir, 50 colones anuales”, recuerda don Rosario Alfredo.


Agrega que en Río Cuarto nacieron tres hermanos más, lo que elevó a diez el número de miembros de la familia, quienes se divertían en las populares “mejengas” de pueblo o con un aro, que ponían a rodar y ellos corrían detrás, mientras que sus padres cuidaban unas pocas reses, para el patrimonio familiar.


Contrajo matrimonio en 1952 con Eva Ángela Bolaños, con quien procreó 7 hijos, 4 hombres y 3 mujeres.


Este guayacán, quien estudió hasta tercer grado de primaria, ha sido uno de los pioneros del desarrollo de Río Cuarto; en dos oportunidades logró llegar hasta el Concejo municipal de Grecia, donde impulsó obras como el asfaltado de la ruta Vara Blanca-San Miguel, de 25 kilómetros de extensión, y en el 2002 emprendió en serio la lucha por el cantonato.


Precisamente, han sido finqueros y organizaciones comunales los que han donado los terrenos donde hoy está el Templo Católico, la Escuela y el Liceo La Amistad, entre otras obras de gran importancia para el pueblo.


Don Rosario Alfredo Jiménez da gracias a Dios por darle la oportunidad de disfrutar la aprobación del cantonato y confía en una Municipalidad moderna, con autoridades honestas, que realmente trabajen por las múltiples necesidades de Río Cuarto.

Toño_ruiz

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Periódico La Región, información de la Región Huetar Norte de Costa Rica.