Región en agonía por daños ambientales

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La Región agoniza por constantes daños ambientales donde privan intereses económicos,  falta de planificación gubernamental  y la escasa conciencia sobre la protección de los recursos.

Afectación de humedales, cambio de uso de suelo, extracción  de oro, contaminación, invasión de terrenos del Estado, talas, y transporte de madera ilegal, son parte de los daños ambientales que se dan en la Región.   

Datos del Área de Conservación Arenal Huetar Norte, (ACAHN), revelan que en año y medio  han tramitado 102 denuncias por estas causas, denuncias que en su mayoría no prosperan en los tribunales. En la mayoría de los casos, cuando prosperan se llega a acuerdos de conciliación para tratar de resarcir el daño, como siembra de árboles o algún otro compromiso de mitigación o donación de algún equipo a comunidades.

Wilson Barrantes, Director Regional del ACAHN, asegura que hace más de 10 años los tribunales no condenan a nadie por alguno de estos delitos, la mayoría, se resuelve con conciliaciones de reparación de daños. Señala que son frecuentes los casos de escasez de pruebas, lo que evita llegar a juicio.

El panorama no es nada alentador, en una región sometida por los intereses económicos de una agricultura en expansión, sobre todo, la actividad piñera. A estos se suma la construcción indiscriminada en áreas de recarga acuífera y de zonas de protección, con la venia de las autoridades municipales que poco han hecho para establecer y poner en funcionamiento los planes reguladores, para delimitar las áreas protegidas, productivas y de construcción.

Por otro lado, está la escasa conciencia de las personas que imponen sus intereses  personales, ante los de la colectividad.

Uno de estos problemas más recientes es la extracción de oro en Crucitas, donde no ha habido una rápida intervención de la autoridades competentes para impedir esta actividad ilegal.

Según Barrantes aquí hay daños ambientales que actualmente se llevan en fiscalía, asimismo expresó que es necesario la  intervención interinstitucional para parar este problema que se le sale de las manos a las autoridades ambientales.

Según  Patricia Madrigal, viceministra de Ambiente los daños  en Crucitas se calculan en 400 millones colones.

Aquí ha habido erosión de suelos, tala de árboles y contaminación de aguas con sustancias peligrosas como el mercurio y cianuro que ponen en riesgo no sólo el ambiente, sino la salud humana.

Las autoridades regionales del ACAHN-MINAE, deben velar por aproximadamente 850 mil hectáreas de áreas protegidas  con 70 funcionarios, donde la mitad son administrativos, o sea sólo quedan 30 funcionarios para vigilar este territorio que incluye áreas de siete cantones (San Carlos, Upala, Guatuso, Los Chiles, Zarcero, Río Cuarto y Sarapiquí), lo que indica que  cada funcionario debe vigilar 28,333 hectáreas de áreas protegidas.

Cabe destacar que la mayoría de veces los funcionarios del MINAE actúan por denuncias ante la imposibilidad de vigilar tanto territorio.

Según Barrantes, los datos que se tienen es que en 10 años, aproximadamente, 500 mil hectáreas de bosque han sido taladas en la Región Huetar Norte, una extensión muy significativa en una región extensamente verde, cuyo tamaño es de 9180 kilómetros cuadrados.

Para el director regional de ACAHN los daños ambientales más significativos son  la tala de bosques y las construcciones y explotaciones en áreas de amortiguamiento cerca de zonas protegidas, pero también están los cambios de uso de suelo y contaminación del recurso hídrico.

Se cree que uno de los mayores daños ambientales lo ocasionan empresas agrícolas extensivas,  como el caso de la piñeras,  que han talado bosques y secado humedales para expandir las áreas de este monocultivo.

Según datos del Sistema Nacional de Información Territorial (SNIT), entre los años 2000 y 2015 se dio en el país una pérdida total de la cobertura forestal en paisajes productivos de piña de 5 565.98 hectáreas (ha). Estas pérdidas de cobertura forestal, regionalmente, se distribuyen de la siguiente manera: 3 192.70 ha en la Región Huetar Norte, 545.26 ha en la Región Huetar Caribe, 1 789.71 ha en la Región Brunca, 38.31 ha en la Región Pacífico Central.

Los datos de SNIT permiten ver que el 12% de los terrenos sembrados de piña se han hecho de manera ilegal al destruir zonas boscosas sin permisos.

Pese a estos datos, el ACAHN sólo ha tramitado, en año y medio, ocho denuncias correspondientes a empresas piñeras de la Región y la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (SETENA), logró clausurar tres piñeras este año.

Según Barrantes uno de los problemas que enfrentan es que algunos productores no dejan rastros ya que secan humedales y se entierran bosques, lo que impide tener pruebas sobre el delito. Por otro lado, está el hecho que muchas actividades se realizan sin viabilidad ambiental de la SETENA.

Daños en Áreas Protegidas

Los daños frecuentes son, en el caso del Parque Nacional del Agua Juan Castro Blanco, las construcciones en áreas de amortiguamiento y recarga acuífera, como por ejemplo la construcción de polleras y viviendas, sin viabilidad ambiental y la captación de aguas sin permiso, entre otros, como pequeñas talas y extracción de plantas y animales.

En el caso del Parque Nacional Volcán Arenal, los problemas más frecuentes son talas en áreas protegidas, el ingreso ilegal a Cerro Chato y al cono del Volcán Arenal por turistas.

Asimismo, en el Refugio Caño Negro se presentaron problemas de tala, invasión de áreas de protección, cambio de uso del suelo, afectación de la laguna y su fauna, construcciones que afectan los corredores biológicos y una fuerte expansión de la actividad piñera que afecta con el arrastre de sedimento el sistema lagunar.

Denuncias recibidas por el Área de Conservación Arenal Huetar Norte

Del año 2016 a junio del 2017

Denuncias cantidad
Afectación de humedales 3
Cambio de uso de suelo 3
Contaminación 1
Invasión de terrenos del Estado 1
Tala en áreas de protección 37
Tala en bosque 23
Tala fuera de bosque 12
Transporte de madera ilegal 22
Total 102

Fuente: ACAHN. San Carlos.

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Área de Conservación Arenal Huetar Norte

El Área de Conservación Arenal Huetar Norte, (ACAHN), se localiza al Norte de la República de Costa Rica, tiene una extensión de 6.734 Km2 (13.56% del territorio nacional). Está integrada por cinco cantones: Guatuso, Los Chiles, San Carlos, Upala y Alfaro Ruiz de la Provincia de Alajuela y el distrito de La Virgen y Cureña del cantón Sarapiquí, Provincia de Heredia, además de Peñas Blancas en San Ramón.

Se encuentra en la parte norte del país y se extiende desde el Río Las Haciendas en Upala hasta el Río Sarapiquí en la Virgen de Sarapiquí (Zona inalienable Refugio Nacional de Vida Silvestre Corredor Fronterizo). Limita al norte con Nicaragua. En la parte oeste colinda con la Cordillera de Guanacaste y al este con el río Sarapiquí y con el río Toro Amarillo. Al sur colinda con el cantón de Naranjo.

El ACA-HN protege y conserva recursos sobresalientes como: el bosque húmedo, el pluvial montano; los ecosistemas para la investigación biológica, los humedales (que son refugio, alimentación y reproducción de especies silvestres), los recursos hídricos, de gran importancia para la Zona Norte en la producción de energía hidroeléctrica y de consumo humano, los rasgos geomorfológicos como: focos volcánicos activos e inactivos, además, las áreas silvestres protegidas donde habita la lapa verde.​​

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Claman por protección ambiental

Autoridades ambientales claman por mayor consciencia ambiental ante la situación de depredación ambiental que vive la Región,  donde se imponen los intereses de unos pocos y se sacrifica el ambiente.

Para Wilson Barrantes, director del Área de Conservación Arenal Huetar Norte (ACAHN) existe ausencia de políticas gubernamentales de los gobiernos locales para regulación en áreas de construcción, producción y zonas protegidas, o sea carencia de planes reguladores que delimiten de una vez por todas las áreas protección y áreas de construcción.

Por otro lado,  están las explotaciones agrícolas e industriales indiscriminadas donde se sacrifica el bosque, se secan humedales y se contamina aguas y ambiente. A esto  se suma la carencia de funcionarios para vigilar una región muy extensa.

Para Barrantes no hay vuelta atrás,  ya que  el cambio climático nos está pasando la factura y se ve reflejado en la inundaciones frecuentes con la llegada de las lluvias, debido a que se ha construido sin planificación y se ha tirado mucha basura al ambiente.

Asegura que es necesario que las instituciones, las empresas privadas y las comunidades se comprometan  a hacer las cosas bien por el bien de todos. En este caso las comunidades, los vecinos están llamados a ser vigilantes del ambiente.

Según el director del ACAHN se han reunido en varias ocasiones con dueños de empresas piñeras y sectores productivos para hacerles ver las necesidad de cultivar en armonía con el ambiente, o sea sostenible,  y ha habido alguna respuesta positiva.

Para Barrantes el desafío del país y del mundo es la producción  y uso de energías sostenibles, donde cada persona haga consciencia de que no debemos contaminar y talar los bosques porque todo esto se revierte en contra nuestro.

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Periodista Licenciado en Ciencias de la Comunicación Colectiva UCR –

Tres veces ganador del Premio Nacional de Periodismo Jorge Vargas Gené / Óscar Cordero Rojas y mención honorífica, Premio Nacional Ángela Acuña Braun –

Correo: geraquesada@gmail.com

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