La familia del Presidente descansó en nuestra Región 

Linda Vista, una pequeña comunidad del distrito del Venado, cantón de San Carlos en  la Región Huetar Norte , se convirtió en el sitio de descanso para la familia presidencial.

Sin lujos, sin guardespaldas, como un ciudadano común y corriente, así don Luis Guillermo Solis, su esposa doña Mercedes y su hija  Inés, se olvidaron por un momento de agendas y protocolos, para disfrutar de la tranquilidad y  La paz que se disfruta en el campo.

La primer  parada fue a la casa de doña Amada, en el centro de Monterrey, una señora de más de ochenta años  a la que hace un año había prometido visitar. En medio del asombro y como si se tratara de un sueño dijo “nunca antes un presidente había visitado mi casa”.

Fue en la casa de su amigo y presidente Ejecutivo del INDER, Ricardo Rodriguez, donde se “escapó ” el Presidente desde  la tarde de este sábado. Ahí compartieron unos gallos de carne y luego a dormir  con  la orquesta  de la naturaleza que dirigen los grillos y que puntualmente sin contrato previo, llegan a serenatear a los vecinos y visitantes de Linda Vista. Amaneció; respiraron profundo para dar vida a sus pulmones, mientras a lo lejos el Volcán Arenal les galanteaba mostrándoles su figura perfecta,  desayunaron con gallo pinto y huevos caseros, recorrieron la finca y fueron testigos del nacimiento de un ternero y a su paso incomodaron a la gallina y la chompipa,  que  no querían ser interrumpidas en sus tareas maternales.

Más tarde visitaron los vecinos de Linda Vista, que por cierto no son muchos, pasaron por San Gregado, ahí se detuvieron en la soda de Los Peña  don de Doña Mercedes Peña se tomó una foto para enviársela a su padre en España y  a eso del medio día, el presidente participó del tope de Monterrey,  para cumplir otra promesa, que la lluvia le impidió  el año pasado.

Al mejor estilo tico, nuestro Presidente pasó a caballo, los vecinos y un grupo de turistas europeos  bajo el asombro lo interrumpieron, para tomarse una foto con él.

Así  la familia presidencial descansó, disfrutó y le demostró al mundo desde nuestra región, que en Costa Rica al Presidente lo custodia el pueblo y qué pasa un fin de semana,  sin que el Estado tenga que pagar un Colón, por comida, hospedaje y tours, que fueron cubiertos  al mejor estilo de nuestras familias campesinas,  con amor y el orgullo y satisfacción, de poder recibir las visitas.