​Ministerio de Cultura destaca labor de  sancarleña en Día Internacional de la Mujer

Carmen Ulate Arias,  una mujer detrás del proyecto del Museo Casa del Boyero
“Las mujeres tenemos que alentarnos unas a otras, calentarnos, darnos esa fortaleza”

 El Departamento de Prensa del Ministerio de Cultura  y Juventud destaca  el empuje de Carmen Ulate Arias, de 70 años  vecina de Venecia de San  Carlos por su labor en pro del rescate de los valores y tradiciones autóctonas, en especial por su lucha por la creación del “Museo Casa del Boyero”. 

 En una entrevista hecha por el Ministerio de Cultura a esta veneciana de corazón destaca estos hermosos párrafos: 

“Carmen acostumbrada a “empujar la carreta”- al menos así lo expresa su esposo -su “yunta”, como le llama ella-. Jorge Tacsan, el marido, retrata así a esta mujer llena de vitalidad y empeño, a sus 70 años de edad. Ulate está jubilada desde hace tiempo, pero lejos de ver pasivamente cómo transcurre la vida, prefiere ser protagonista.

“Comencé a la par de un gran hombre de esta comunidad: Wilfrido Rodríguez (qpd). Él y Juan Luis Mora fueron los visionarios. Este fue el sueño que esta gente tuvo y del que yo me apropié. Para mí es una emoción tan grande. 

Es un sueño hecho realidad ver la alegría de los boyeros que dicen que aquí tienen su casa, porque en ningún lugar del país hay un terreno como el que tenemos en Venecia. Entonces, ver que los boyeros se sienten en casa y ver a los bueyes cuando los descargan en el potrero -y yo digo que ellos también lo sienten-, verlos llegar a buscar el agua, -es precioso. Talvez muchos no entiendan esa emoción de ver este proyecto prácticamente realizado”, contó  esta mujer en la entrevista

Carmen Ulate proviene de una familia campesina que tuvo bueyes. “Antes los solares eran grandes; yo abría la ventana y los bueyes estaban ahí, a la par. Mis hermanas y yo ayudábamos a darles de comer”, relata, evocando con nostalgia la libertad y el gozo que le brindó el terreno donde creció en Cañas, Guanacaste.  “Papá me enseñó a enyugar, pero no sé si podré hacerlo ahora, tendré que volver a practicar en la escuela de boyeo que vamos a tener”, señala con esperanza.

Liderazgo femenino

Entre muchas actividades en que ha participado, a nivel comunal y académico, resalta que fue la primera presidenta del Tribunal Electoral de la Universidad Nacional, y aunque al principio dice haber temido un poco el ejercicio del puesto, decidió confiar en sus capacidades y sacar adelante la tarea.
 “Todos tenemos una gran fuerza interior, entonces, le pediría a las mujeres que nos revisemos un poco más, hay que conocerse y desarrollar esa fuerza. Las mujeres tenemos que ser valientes y darnos nuestro lugar. He observado que existe el temor a participar, a hablar: es mejor que él lo diga, ¡ah, lo dijo un hombre. Yo creo que tenemos que fortalecernos unas a otras, porque a veces somos las peores enemigas de nuestras congéneres y no nos apoyamos. Tenemos que alentarnos unas a otras, calentarnos, darnos esa fortaleza”, expresó  en la entrevista
 
“A pesar de que mi madre no terminó la educación primaria, era muy inteligente y de avanzada. En la casa nos criaron teniendo voz, teniendo ese deseo de superación. En esa época que yo me criaba casi nadie salía a estudiar. Mi papá decía: No, no, ¿qué tienen que ir a hacer afuera? Mi mamá le dijo: No, mis hijas no se van a quedar aquí, tienen que estudiar. Siempre tuvimos ese empuje por parte de ella”.

“La mujer siempre ha estado a la par del boyero, alistando el almuerzo, la ropa, incluso como mi mamá, que acompañó a mi papá como una peona; pero ahora veo muchachas y señoras que les gusta y están muy identificadas. Veo mucha participación y creo que esto no se va a acabar. Me encanta ver a una mujer jalando una yunta con carreta, es un espectáculo muy lindo, porque se ve como se quiere la tradición y es ejemplo para los niños y las niñas que vienen”, expresó.

Justamente, una de las tareas más importantes que ella realiza en el Museo, son los talleres para los niños y niñas de las escuelas de la región, los que buscan mantener vigente la tradición. Carmen les pregunta ¿qué va a pasar cuando se mueran los boyeros?  “¡Yo voy a ser boyero!”, le contesta un niño con entusiasmo. “¡Y yo también!”, secunda una chiquita.

Ese es el compromiso que abrazó Ulate: educar a las nuevas generaciones sobre la triada: boyero, bueyes y carreta, así como todo lo que engloba esta tradición, declarada en 2005 por la Unesco “Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad”.

“Cuando nos entregaron el pergamino del decreto, le dije a la ministra de Cultura y Juventud y al público, que mientras existan los boyeros, Costa Rica vive, porque nuestra gente, los pioneros de este país, lo forjaron con bueyes, con yuntas, con carretas, con sudor y sangre; pero, sobre todo, eran personas tan perseverantes, tan esforzadas, tan trabajadoras; con unos valores tan lindos y todo eso ayudó a que nuestro país tenga esta idiosincrasia. Tenemos buenas bases de gente trabajadora, de muchos valores, por eso, mientras existan los boyeros, mientras tengamos presentes esas bases, Costa Rica seguirá viva, porque son las bases que nos han sostenido y nos han hecho ser como somos. Mientras tengamos a estos boyeros y sintamos ese amor por estas tradiciones y esos valores, Costa Rica está viva”, apuntó.


Carmen Ulate, aunque su padre le enseñó a enyugar, piensa refrescar ese conocimiento en la futura escuela de boyeo que tendrá el Museo.

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